Hágalo usted mismo:

Trayectos del espectador al actor y viceversa.

 2015. CA2M

 

Hágalo usted mismo.

Todo empieza por la primera letra. La H en este caso.

Esto de aquí es un texto en un libro. Pero esto es, también, el resultado de mi experiencia mezclando creatividad y educación.

Todo empieza antes de que usted comience a leer este texto.

Mucho antes, cuando usted aprendió a leer.

No recuerda exactamente el momento, pero puede reconstruir el contexto.

Normalmente, a los pocos años y con alguna persona con paciencia alrededor suyo.

Pero para que esas circunstancias funcionen, antes, usted, debió de aprender a hablar.

Algo le habrán contado al respecto.

Esas anécdotas en relación a su primer sonido asociado a un significado.

Parece que allí empezó todo.

Pero podemos ir más atrás. Al momento en que empieza a funcionar su percepción. El momento en que el aparato funciona. Ese mecanismo de interacción que denominamos la vida.

Ahí sí que empezó todo para usted.

Aunque podríamos repetir ese ciclo en toda la cadena de sus antepasados que le podrían derivar hasta el instante inicial. Ese sí que es el principio de todo. Ese punto negro que explota hace 14 mil millones de años.

Eso da vértigo y quizás no nos sirva para lo que queremos.

Pero eso es real aunque no lo veamos.

 

Hágalo usted mismo.

¿pero quién es usted?

Un ser humano amable y simpático, probablemente.

¿Pero cuáles son sus intereses?

¿Con qué intención está leyendo este texto?

¿Qué es lo que se trae entre manos?

¿Hay algo que quiere hacer y que no sabe decir?

Entonces le puede interesar este texto porque estamos en una situación similar.

Algo que queremos hacer y buscamos la forma de decirlo.

Este texto, como tantas otras cosas, habla de la operación mágica, del tránsito, de la transformación en la que un individuo, usted, por ejemplo, pasa de ser espectador a ser actor, artista, creador. Y viceversa.

A ver. No se trata de dejar de pasear por los pasillos del centro de arte, para coger su carpeta de acuarelas y golpear la puerta de la oficina para que le dejen hacer su exposición. No. Podría ser, pero a lo que me refiero es a un tipo de actor, artista, creador cuya creación principal es su propia vida.

Más o menos. En alguna medida. Es que da vértigo ponerse tan trascendente.

Pero esta idea es muy real, aunque físicamente no tenga cuerpo.

 

El punto de partida es esa idea de creatividad.

Esa.

La que le salva la vida.

Cuando le atacan dos tigres le indica la solución interesante.

La que le ayuda al despertarse por las mañanas con la cabeza como un bombo.

La que le obliga a salir de la rutina de este sábado.

La que considera que usted no es una persona estúpida.

Sea quien sea usted.

La que le permite observar las cosas que le rodean sin pensar en otra cosa diferente.

En fin.

Esa creatividad.

Esa que da vértigo cuando se la mira de frente.

Pero que es real aunque todavía no sepamos lo que es.

 

Hágalo usted mismo.

Porque se puede hacer hoy por la tarde. A las cinco de la tarde, por ejemplo.

En el momento en que las células cantan ritmos propios y usted está sentado.

Usted está sentado delante de una hoja de papel como quien está sentado frente a un tigre, observándole a los ojos. Quizás le parezca que los tigres le han guiñado un ojo, pero no es muy probable… Lo más seguro es que estén afilando la mirada para atacarle.

Usted puede estar en su casa, en la clase o en la calle. O en la oficina. O en el centro de arte. Entre cuatro paredes o a cielo abierto.

No hay un contexto determinado para el desarrollo de la creatividad. Eso es algo que quería decir. Ese es uno de los valores de la creatividad.

Porque siempre estamos metidos en un contexto determinado. Por ejemplo, aquí estamos metidos en un libro que ha producido un Centro de Arte. (He escrito arte con mayúscula... eso me desconcierta... pero sigo el hilo...)

Podemos expresarlo de otra manera: entramos en el contexto del "País de las Maravillas"

El contexto donde no todo tiene que ser igual que ayer. El contexto donde casi todo es posible. El contexto de la imaginación, donde se puede escribir el siguiente renglón con una frase imprevista:

.     .     .       .    .      .      .      .      .     .

 

Este contexto de lo desconocido que da vértigo cuando paseamos por sus arenas resbaladizas.

Pero que es absolutamente real aunque no seamos capaces de verlo porque no sabemos nombrarlo.

 

Pero yo ya he escrito el principio. Ya he situado los elementos. Quizás debiera decir quién soy.

"un hombre con un grito de estopa en la garganta y una gota de asfalto en la retina"...

Bueno. esa frase no es mía...y es un poco dramática.

Ninguna de mis frases son mías.

¿Por qué estoy aquí?

Estudié "Ciencias de la Educación". Eso le respondí a un policía secreta que me detuvo por la calle hace muchos años. Y me respondió "pues ven que te vamos a educar" y me metió en el maletero de un coche blanco.

De blanco me pinté la cabeza y los brazos en mi primera "performance", en el espacio P de Pedro Garhel. Al ser la primera, no sabía qué tipo de pintura utilizar y aproveché un poco de pintura plástica que había en mi casa. La performance "real" se produjo después de acabar mi performance preparada, cuando Pedro Garhel tuvo que raparme la cabeza para quitar esa pintura que se iba solidificando.

Algo sólido me siento después de varias décadas expresándome ante el público, de distintas maneras.

Entre esa primera performance y lo de ahora, hay muchísimas experiencias, muchísimos movimientos entre el observador y el que hace, que si se guardan todos juntos en un bote de cristal, giran y dan vértigo.

Pero todo lo anterior lo hice con otras personas. El trabajo creativo, artístico si quieren, que tiene al ego en el centro de la ecuación, lo he hecho con otros. En grupo. En colectivo.

La interacción entre las personas como fuente de conocimiento.

Tomar decisiones en común. Resolver problemas en común.

La creatividad se desarrolla en diálogo. En diálogo con los otros. Y con las cosas. Y con las organizaciones. Y se buscan formas de implicar a los centros de enseñanza, a las asociaciones, a las distintas agrupaciones de ciudadanos que, por alguna extraña razón, están interesados en buscar soluciones distintas.

Y todos ellos son reales aunque ahora sean invisibles.

 

 

Vale. Muy bien. Ya es hora de que diga lo que le tengo que decir. Ahí va. Algo evidente. Prepárense:

Lo interesante lo atraviesa todo.

El arte que nos interesa es una forma de conocimiento.

Lo que hacemos en la performance sirve para lo que hacemos en el aula y viceversa.

Viceversa es una palabra que lo atraviesa todo.

Hágalo usted mismo y Viceversa. Lo que sustituye a lo que versa.

¿De qué versa todo esto?

De que los contextos pueden variar pero los principios son los mismos.

De que la creación está en ese tránsito entre espectador y actor. Se mueve tan deprisa que no se sabe quién es uno y quién es otro.

Los fines pueden variar pero los principios son similares y podemos enunciarlos en los siguientes párrafos y los siguientes párrafos pueden ser el principio de algo que usted suponía, algo que usted intuía pero que nunca había leído exactamente con estas palabras. Aunque haya frases que le suenen. Porque las palabras no son mías. Porque no son suyas.

Ojalá que todas las palabras le suenen porque esto implicaría, en cierta medida, que me puede entender.

Usted me entiende a veces de mejor manera que como me entiendo yo.

Pero esto no importa.

Vamos a los principios, a esos enunciados que si se los mira de frente, uno a uno, si se los coge por los pelos,  y oscilan en el aire, pueden producir vértigo, pero están ahí, en los siguientes párrafos, y son reales aunque, de momento, sean invisibles.

 

Aquí hay un principio.

Hace muchos años leí una frase que concreta lo que pretendemos:

Buscamos una sociedad donde el artista no sea una clase especial de persona sino donde cada persona sea una clase especial de artista.

Eso lo dijo Sri Aurobindo.

Hace unos pocos años leí otra frase.

El arte es lo que hace a la vida más interesante que el arte.

Eso lo dijo Robert Filliou.

Mi interpretación de esas frases se puede resumir en la siguiente idea:

Cualquier persona puede desarrollar su creatividad y lo que se denomina "arte" puede servir para ayudar a ese desarrollo. Tanto en la posición del que observa como en la del que hace.

Más allá de la suerte que pueda tener cualquiera, se pueden plantear procedimientos, ejercicios, para desarrollar la creatividad personal y colectiva.

Por eso estamos aquí. En este libro. En este Centro. Hablando con ustedes. Porque aquí han buscado estas cosas, con esas palabras o con otras, pero los principios son los mismos.

Así que podemos continuar:

También podríamos añadir otra idea que se deriva de las anteriores.

No hace falta un contexto especial para relacionarnos ni con lo creativo ni con lo "artístico".

Este Centro de Arte sirve, entre otras cosas, para explicar que el arte se encuentra y se produce en cualquier parte.

Cualquier contexto nos puede servir.

El que sea.

El suyo.

Su vida.

La vida produce vértigo.

Su vida es invisible para mí, pero creo que es real.

Ese es el punto de partida.

Porque hay un principio que siempre está ahí: la realidad. Sea lo que sea esa cosa.

No importa que usted tenga seis años o sesenta años. Usted está rodeado, atravesado de realidad. Eso es lo que es. Conviene decir que no es sólo lo que tiene por fuera,  sino también lo que tiene por dentro. Eso también configura su realidad.

Y con todo eso que usted es capaz de ver ahora, dentro y fuera, usted puede poner su atención en lo que le apetezca.

O en lo que pueda.

Esta es la clave.

Ya lo he dicho.

El manejo de su atención le permite dar forma a los materiales de su realidad.

(!Qué desagradable expresión es "el manejo"! Parece un pequeño animal que da saltos y tiene las orejas largas!)

Elegimos.

En realidad usted elige.

Ese es el ejercicio creativo esencial: la posibilidad de elegir.¿qué observo? ¿a dónde se orienta mi atención? Ahora. En cinco minutos. Por las mañanas...

Nuestras circunstancias pueden ser favorables, desgraciadas, ricas, pobres, con mayor o menor margen de movimiento, pero siempre podemos elegir.

Siempre elegimos. Nuestra manera de estar en la realidad es eligiendo, aunque no seamos conscientes de ello.

Obviamente nuestra elección, nuestra atención, no modifica la realidad, pero si que constituye nuestra experiencia de esa realidad. Y esa es nuestra principal fuente de conocimiento.

(No nos pongamos filosóficos)

Hágalo usted mismo porque esto lo hacemos todos.

En el instituto, en la calle, en casa, en el trabajo...

Y conviene recordar, aquí y donde sea, que para cambiar la realidad hace falta agruparse. Contar con los otros. Contar a los otros. Y hacer algo con los otros.

Así que hacemos.

Hacemos aunque no hagamos. Aunque nos quedemos quietos como una estatua.

Cualquier cosa que hagamos puede generar materiales de conocimiento. Unas acciones producen contenidos más ricos o menos, más habituales o más sorprendentes.  Hacemos para conocer o para transformar lo que conocemos o para las dos cosas.

Uno decide qué hacer.

La forma de hacer.

La primera parte del hacer es el no hacer. Es quedarse quieto. La sola presencia. Estar en un lugar y no en otro ya está definiendo nuestras opciones de conocimiento.

Estamos.

Y la segunda parte del hacer es hacemos preguntas:

¿Por qué estás aquí? ¿Qué relación hay entre esta mujer sentada enfrente de mi en el tren y lo que estoy escribiendo? ¿El pelo? ¿Las manos? ¿La mirada?

La pregunta es la herramienta de búsqueda.

Hacemos preguntas. Hacemos para cuestionar, para aprender.

Somos investigadores.

Lo que pretendemos es conseguir la posición mental del investigador.

Eso es.

Lo que pretendemos es conseguir la posición mental del explorador.

Obteniendo muestras,

Lo que pretendemos es conseguir la posición mental del hacedor.

Hechos.

Haciendo... producimos hechos.

Los hechos son el material que aprovecha nuestra investigación.

Hechos físicos y hechos mentales.

Los materiales de la investigación.

Los materiales del cambio.

Hechos o Acciones: Datos, imágenes, sonidos, textos, objetos…

Los podemos describir o podemos hacer poesía o podemos filosofar… pero siempre desde la realidad.

La realidad nos interesa.

Algo de la realidad nos interesa.

La realidad no está quieta. La mueve el tiempo. Y a veces la movemos nosotros. No yo, ni tú, sino nosotros.

Elegimos algún tema entre toda esa realidad, y hacemos buscando la relación entre mi tema y mi acción.

Lo que hacemos genera materiales.

O mejor dicho, lo que hacemos es nuestra vida… pero nuestra vida produce algunos materiales.

Así que, una vez al mes, o cuando sea, organizamos la información. Organizamos la experiencia. Ordenamos los hechos. Ordenamos las ideas.

Valoramos: lo importante y lo accesorio.

No lo que nos dicen que es lo más importante, sino el peso que le damos a cada elemento. La aparente neutralidad de la realidad, cobra vida. Se organiza. Se estudian los diversos sentidos de lo que puede ocurrir.

Valoramos las causas y las consecuencias. Lo que produce. Y para poder visualizar estas operaciones es recomendable trabajar con mapas.

El mapa que se configura en tu mente, aunque no te des cuenta. El mapa que plasmas en el papel para ordenar las ideas.

Seleccionamos aquello que nos parece más valioso, más coherente, más interesante... o aquello que encaja, que sigue la secuencia, que continúa la narración.

Desarrollamos la investigación. Reflexionamos. Visualizamos.

Sobre el mapa trazamos nuestra estrategia. El recorrido. El camino a seguir.

El mapa es la representación de un territorio organizado.

¿Y para qué queremos un mapa?

El mapa es una herramienta que nos puede servir para enfrentarnos con lo desconocido.

Para encontrarnos.

Para hacer visible lo invisible.

Para viajar.

Para cambiar lo que hay. Para avanzar más allá de lo que ya conocemos.

De lo desconocido poco podemos decir.

Sólo que nos rodea.

Que el tiempo es una fábrica de material desconocido…

el siguiente segundo…

Lo que cambia porque sí…

Porque lo que se dice aquí es que esto lo puede hacer cualquiera que quiera. Que tenga entusiasmo.

La tarea del departamento de educación del Ca2m ha sido inventarse formas para que cualquier persona (jóvenes, mayores y niños) se acerque a este mapa de ideas y juegue e investigue y crezca, y recorran esos territorios entre espectadores y creadores, mezclándose sin saber bien quién es uno y quién es otro.

Es un objetivo que da vértigo cuando se lo agarra como una flecha con punta, pero es real, aunque sólo sea visible de vez en cuando...

Muchas gracias por permitirnos entrar en juego.