El punto de partida: Lo que soy.

 

. No nos queda más remedio que trabajar desde nosotros mismos. Estemos o no estemos preparados, ese es el punto de partida. ¿Cómo funcionamos? ¿Cuáles son nuestras estrategias habituales de conocimiento? ¿Cuántas ideas se nos ocurren cada día? ¿Cuántas veces nos quedamos repitiéndonos lo mismo en la cabeza? ¿Cuál es la gracia de nuestra vida? ¿Cómo estamos? ¿Dónde estamos?

 

60. La investigación creativa siempre juega en el doble sentido: hacia fuera y hacia dentro. A partir del interés personal. Encontrar cuál es la motivación personal en el asunto que se trata: ¿Qué tiene que ver conmigo? ¿Qué relación tiene este asunto con los temas que ya me interesaban?

 

61. La ciencia pretende ser objetiva. La ciencia pretende definir verdades, hechos, elaborar teorías y leyes.

La creatividad pretende comprender el mundo de una forma subjetiva, y a ser posible, poética, que contribuya a vivir mejor. Desarrollar la calidad vital. Generar sentido. Aumentar la conciencia.

 

62. Me reconozco por la mañana. No necesito recordar dónde estoy, qué quiero, por qué me lavo la cara, por qué cojo el tren…  Reconozco el camino que recorro. Sé las tareas que realizo habitualmente. Esa mezcla de recuerdos y automatismos se suele definir como “mi identidad”.

Mi identidad está afectada por variaciones de estado de ánimo, cansancio, motivación, etc. Uno es un carácter, en un estado interior, en una trama mental, en un estilo de pensamiento… atravesado por experiencias.

 

LA IMAGEN DE UNO MISMO.

 

63. Uno conoce al mundo y se conoce a sí mismo.

Uno suele confundir al mundo consigo mismo.

Uno, normalmente, sólo puede ver al mundo desde sí mismo. Así que ese “sí mismo”, esa identidad, es una herramienta básica del conocimiento.

Ese “sí mismo”, lógicamente, es una imagen que nos hemos ido construyendo en base a nuestra experiencia. Un balance que nos ha permitido vivir en diversos contextos bajo las influencias que nos han tocado. Nos identificamos y nos valoramos. Clasificamos y ordenamos nuestras características y posibilidades, y según ello clasificamos y ordenamos lo de alrededor.

 

64. El “uno mismo” soporta de todo: mimos, halagos, presencias, ausencias, insultos, tensiones, logros, pérdidas, y todo ese inmenso conjunto de experiencia constituye el material  que nos permite aprender o no en relación a lo que seguimos viviendo.

 

65. La imagen de uno mismo siempre es más estrecha que uno mismo.

Es una imagen mental, aunque tenga un origen basado en experiencias.

Es una interpretación valorativa de esas experiencias que condiciona profundamente el futuro.

Está sometida al trasiego afectivo, a las seguridades e inseguridades, emociones y miedos propios de uno mismo.

 

66. Se podría decir, utilizando otras palabras, que uno siempre tiene una “idea de sí mismo”. Esa idea muchas veces condiciona lo que puede hacer, lo que no puede hacer, lo que le interesa, lo que no le interesa, su “personalidad”, su capacidad creativa.

 

SER CONSCIENTE

 

67. Cuando queremos desarrollar un tipo de conocimiento a partir de la experiencia personal... no podemos eludir la presencia de la persona en el centro de la ecuación. Describir aspectos como: imagen de uno mismo, carácter, estado interior, cuerpo, tiene sentido sólo para señalar los puntos de atención que pueden generar conciencia.

El conocimiento desde la experiencia cuaja en conciencia.

 

68. La conciencia se puede entender como la comprensión de lo que uno vive como ser bastante independiente del mundo.

Ser consciente de esa cierta independencia que otorga la separación del cordón umbilical. Ser consciente del tiempo medio de existencia de los seres humanos. Ser consciente del contexto vital en el que uno se desarrolla… Ser consciente de lo que hago, de lo que quiero.

El pensamiento suele ser el aglutinante  con el que se da forma a la conciencia.

Cada persona tiene un nivel de conciencia diferente y esta capacidad es variable a lo largo de cada día y de cada momento de la vida.

 

69. Hay mucha vida, personal, que desarrollamos de forma inconsciente.

Hay muchos elementos que comprendemos a medias.

Toda nuestra realidad sólo la comprendemos a medias.

La conciencia tiene mucho que ver con la sinceridad con uno mismo.

 

70. La conciencia es un estado cambiante, producto del pensamiento, del sentimiento, de la experiencia vital. Vive entre la realidad exterior y la realidad interior. La conciencia se alimenta de los hechos externos y los hechos internos.

El conocimiento sincero y real, acerca de uno, acerca de lo que le rodea y lo que vive, suele producir conciencia. El arte que nos interesa se dirige a ese territorio.